El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
En el medio está la virtud.
Más de uno conservaría sus bienes si hubiese sabido que el agua también apaga la sed
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Tres estornudos, resfriado seguro.
Todo lo hace bien el hombre de bien.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
El amor nunca hizo ningún cobarde.
Habiendo amor, habrá una olla, con agua, sal y cebolla.
Da buena cava a tu viña, y tendrás buena vendimia.
La libertad es un pan bien cocido
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
El que pretenda agradar a todos en lo que hace, se incomodará y no contentará a nadie.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
Yo que se lo proponía, y ella que lo apetecía.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
El hablar bien, poco cuesta.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
No las tiene Rodrigo todas consigo.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Buen palmito y buena altura, suerte son de estatura.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Morrocoy no sube palo ni que le pongan horqueta.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
Nada es barato sin una razón.
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
El mal trago pasarlo pronto.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
Los difuntos, todos juntos.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
Dame pan y llámame perro.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
No me castigues con el látigo de tu desprecio.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
Con la mujer y con la mar hay que saber navegar.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
Juego y bebida, casa perdida.
El que quiera honra, que la gane.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
La fortuna a los audaces ayuda.
El que coge el mal por su mano, que vaya al infierno a quejarse.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.