Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
Más ordinario que una monja en guayos.
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.
Comer poco y beber menos, a lujuria ponen freno.
Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Para tener paz en casa cuando llega el marido todo debe estar limpio.
Algo tendrá el matrimonio, cuando necesita bendición de cura.
Para bien estar, mucho hay que andar.
El sexo nos hace perder la cabeza
Al buen día, métele en casa.
Dale con que va a llover.
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
Alabate pollo, que mañana te guisan.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
¿Qué hacer, Gaspar?. Como para cenar.
A cama pequeña, échate en medio.
Prueba primero al amigo, antes de buscar su abrigo.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
Hablar con lengua de plata.
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
De tu dinero sé tú mismo el cajero.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
El que quiera vivir poco, y ese poco con dolor, tome a la noche naranja y a la mañana limón.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Con la mujer y con la mar hay que saber navegar.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Deja la cama al ser de día y vivirás con alegría.
Primero la firmita y luego la camita.
Cuando alguien te hace un daño, búscalo en tu lista de los más favorecidos.
El primer paso es el que cuesta.
No hay que reírse de la felicidad
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Ponte al sol y harás sombra.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Colgar los guayos.
Cambiar manzana por ajo, no es buen trabajo.
Asno de dos, válgale Dios.
Con buena comida para tres, cuatro comen bien.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Ten buen pulso, alza la bota, y acompaña al pijota.
Con paciencia y voluntad, se logra todo y algo más.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.