Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Igual con igual va bien cada cual.
La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
Cuando te den, da.
Hablar poco y mal, es mucho hablar.
Cuenta y razón conserva amistad.
Habla directamente al corazón.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Hay que dar tiempo al tiempo.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Inútil como cenicero en moto.
Si familia quieres ser por parte de la mujer.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Ve delante cuando huyeres.
Por San Lucas siembra habucas; siembra pocas y cogerás muchas.
No mira Dios el don, sino la mano y la ocasión.
Si quieres vivir sano, anda una legua más por año.
Da de comer a un hombre y te obedecerá.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
Carne blanda y vino puro, alimento seguro.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
la ropa son alas.
A caracoles picantes, vino abundante.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
Como chancho en misa.
La naturaleza, el tiempo y la paciencia son los tres grandes médicos.
La mejor forma de vengarse de un malvado es no parecerse a él
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
El que no sea cofrade, que no tome vela.
Nunca mates una mosca sobre la cabeza de un tigre.
No esperes a tejer tu capa cuando empieza la lluvia.
No se puede sopear con gorda, ni hacer taco con tostada.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
El mejor sol es el que calienta hoy
El hombre pone y la mujer dispone.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
En enero no te separes del brasero.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Más vale sudar que toser y tiritar.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
Con pan y vino, se anda el camino.