Para uno que madruga otro que no duerme.
Mal año espero si en Febrero, anda en mangas de camisa el jornalero.
Los caballos como las mujeres en manos de "tarugos" se echan a perder.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
En San Antón dijo el gallo a la gallina pon.
No hay peor cuña que la del mismo palo.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino solo sobre la ajena.
Antes muerte que vergüenza.
El que ríe de lo que desconoce esta en el camino de ser un ignorante.
La fama propia depende de la ajena.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
Quien mal cae, mal yace.
No todos los viejos son sabios, ni todos los sabios son viejos.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Únicamente los peces muertos nadan con la corriente.
En buen tiempo, no faltan pilotos.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Es como tener un tío en Alcalá, que ni tienes tío, ni tienes na.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
Se supone que es una virgen; en resumen, todo va bien.
Si en septiembre comienza a llover, otoño seguro es.
Menos malo es mortuotio que casorio.
No vale un ardite.
Aguas calmadas estropean los puentes.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
Lo hermoso, a todos da gozo.
En los meses frioleros, se tapa hasta el brasero.
El que viejo se casa, mal lo pasa.
Todo lo que es verdadero (lo que tiene raíz), dicen que no es verdadero (que no tiene raíz).
Eso son otros veinte pesos.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
Aurora rubia, o viento o lluvia.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Eres de la ley del tordo, las patas flacas y el culo gordo.
El juego de Venus no es para hombres viejos.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
Al matar los puercos, placeres y juegos.