La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
La carne en calceta que la coma quien la meta.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.
Para los desgraciados se hizo la horca.
Cuando llega la noche, el miedo se tiende a la puerta, y cuando llega el día, se marcha a las colinas.
A la zorra, candilazo.
Ser lento en dar es como negar.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
Llámame gorrión y échame trigo.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
No hay balanza tan recta que algún tiempo no se tuerza.
Julio el mes más corto cuando hay peculio.
Poderoso caballero es don dinero.
Dios aflige a los que bien quiere.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
Idiota y tozudo, no hay mejor burro.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
Se oye mal pero descansa el animal.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
Quien tiene diarrea se pega con la puerta.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
Las pestes y el matrimonio, son inventos del demonio.
La vida no estaría cara, si la gente trabajara.
El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
Diez años la seguía y ella no lo sabía.
Da Dios el frío conforme al vestido.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
Más honrado es el que la honra merece que aquel que la tiene.
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
Ave de pico, no hace al amo rico.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
Ni lava ni presta la batea.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
También de alegría se puede morir
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
Mal camino no va a buen lugar.
No dice más la lengua de lo que siente el corazón.
En el mundo no hay banquete que no tenga fin.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Parejo como las calles de León.
Mujer sin hijos jardín sin flores.