Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
Buenas y malas artes hay en todas partes.
Yo no siento que mi marido juegue, sino que pierda.
Carro que se rompa en llano, de atrás le viene el daño.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Mayo sozona los frutos y Junio los acaba de madurar, y en él comienzan a coger y a lograr.
El burro al ratón le llamó orejón.
Para cuchillo que corta, no hay carne dura.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
En la boda, quien menos come es la novia.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Dicen y dirán que la pega, no es gavilán.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
La vida es una universidad.
A ése le gustaría volar, pero le faltan las plumas.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
El que va en carro, ni va a pie ni a caballo.
Con aceite de bellota, sale pelo hasta en las botas.
Agua corriente no mata a la gente.
El que come y canta algún sentido le falta.
Variante: Salir de Guatemala y meterse en Guatepeor.
La belleza y la tontería, van siempre en compañía.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
De hombres leales, están llenos los hospitales.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
Con buena polla bien se jode.
Los reyes tienen los brazos largos.
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
Casa sin madre, río sin cauce.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
Tripa vacía, ni ilusión ni alegría.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
A nadie le huelen mal sus pedos, ni le parecen sus hijos feos.
La que da beso da d'eso.
El que araña y muerde, poco puede.
No es na el bailar sino saber dar la vuelta.
Zanahorias pequeñas trae la huerta ahora que el hortelano esperaba de arroba.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
Si no hubiera cabras, no habría cabritos.
El agua se purifica fluyendo; el hombre, avanzando.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Las deudas de juego son deudas de honor.
Para uno que madruga otro que no duerme.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
De mi maíz ni un grano.