Mal camino no va a buen lugar.
Parejo como las calles de León.
Te ocultas tras una red y crees que ninguén te ve.
No hay mal tiempo, solo ropa mala.
Lo que madura pronto, se pudre temprano.
El que trabaja mucho, no tiene tiempo de hacer dinero.
El que tiene buba, ése la estruja.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Los dedos de la mano no son iguales.
Una sola mano no basta para subirse a la palmera.
El que no tiene cabeza, tiene lomo.
Al que entre la miel anda, algo se le pega.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
Amanecerá y veremos.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
Los celos son el gusano del amor.
El placer es víspera del pesar.
La avaricia rompe el saco.
A falta de trigo, venga centeno.
Lo optimo es enemigo de lo mejor.
Arrieros somos y en el camino andamos.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
A quien nada quiere, todo le sobra.
Molino parado no gana maquila.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
Boca con duelo, no dice bueno.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
Marido celoso, viejo mañoso.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
La inteligencia anula el destino. Mientras piense un hombre es libre
El más fuerte teme a la muerte.
Capa de pecadores es la noche, señores.
El sol de enero, poco duradero.
Del que jura, teme la impostura.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Habiendo amor, habrá una olla, con agua, sal y cebolla.
El viejo que se cura, cien años dura.
Entre pillos anda el juego.
No hay ladrón sin encubridor.
Dios no le da problema a nadie que no pueda resolverlo.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
A casa de tu hermano no irás cada verano.