Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
Los duelos con pan son menos.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
El buen alimento cría entendimiento.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Mal de locura, solo la muerte cura.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
En Febrero, un día al sol y otro al brasero.
Agua en febrero, promesa para el agricultor
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
Pasión tapa los ojos a la razón.
A buen puerto vas por agua.
Amar sin padecer, no puede ser.
Sol de invierno caliento poco.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
Date a deseo y olerás a poleo.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
La espina cuando nace, la punta lleva delante.
Trabaja como si siempre hubieses de vivir, y vive como si luego hubieses de morir.
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
A falta de pan, buenas son tortas.
Más puede preguntar un necio que responder el cuerdo.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
La vida mejora de hora en hora.
La abadesa más segura, la de edad madura.
La vida no es un problema para resolver: es un misterio para vivir.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
La vida es aquello que te va sucediendo mientras tu te empeñas en hacer otros planes.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
De los enemigos los menos.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
A buen servicio, mal galardón.
No hay quinto malo.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
Si tienes hijas, comerás buñuelos.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
Después de vendimiar siempre sobran cestos.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Gato con guantes no caza ratones.