Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.
Hay amores que matan.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
Que curioso es el hombre, nacer no pide,vivir no sabe, morir no quiere.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.
Aunque el bien más se dilate como se alcance no es tarde.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
No puede ser precavida, quien no sabe de la vida.
Freír todo el arenque para comer las huevas
Nadie se hace calvo en un rato, sino paso a paso.
Pan ajeno nunca es tierno.
No cambio tu cacareo por tus huevos.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Labrador, trabaja y suda que Dios te ayuda.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
Se te cayó e cassette
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Nadie da sino lo que tiene.
Eso es como pedirle peras al olmo.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Lo mejor es enemigo de lo bueno.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
A buen bocado, buen grito.
Te casaste, te entera.
Agárreme, que llevo prisa.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Al villano dale el pie y se tomará la mano.
Dios castiga sin piedra ni palo.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
Acertar errando es suerte y no talento.
En cabeza limpia, nunca piojos ha de haber.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Los últimos serán los primeros.
Con azúcar y miel, cagajones saben bien.
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
Agua buena, sin olor, color, ni sabor, y que la vea el sol.