La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
A galgo viejo, dadle liebre, no conejo.
Sábalo de mayo, calenturas para todo el año.
Lo bien hecho bien parece.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Araña de día, carta o alegría.
Atrás viene quien las endereza.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
La desgracia de un loco es dar con otro.
Lo que ha de ser, va siendo.
Donde va el mar, que vayan las arenas.
Tras de corneados ? Apaleados.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
Hijos y hogar, son la única verdad.
Cinco dedos son hermanos, no iguales.
Cuando llueve y hace sol, coge caracol.
En tu comunidad, no luzcas tu habilidad.
Fraile que fue soldado, sale más acertado.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
Gente de navaja, poco trabaja.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
Trabajando por cuenta ajena, poco se gana y mucho se pena.
Cada casa es un caso.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
El que se queja, sus males aleja.
A buen salvo está el que repica.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
Cuanto más sepas, más sufrirás.
Untar la carreta para que no chirrié.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
Tenís más grupo que banco de sangre.
Donde hay más riesgo, hay más provecho.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
A un traidor, dos alevosos.
Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
El que manda, manda.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
A enfermo, niño o anciano, hay que tenderles la mano.
El mal hablar es semilla del mal obrar.