Bailo bien, y echáisme del corro.
La verdad es una, gústele a quien le guste o gústele a quien no le guste.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
No hace plata quien más suda, si la suerte no le ayuda.
Quien tiene un criado, tiene un criado; quien tiene dos, tiene medio; quien tiene tres, ninguno.
Abril concluido, invierno ido.
La vida es un deber a cumplir
A quien dices el secreto das tu libertad.
Los jóvenes van por grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.
No coloques el puchero en el fuego si el ciervo aún corre en el bosque
No busques pan en la cama del can.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
Al hijo del rico no le toques el vestido.
Nacer de pie.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Echando a perder se aprende.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Después de la victoria, aprieta el casco.
Se amigo de ti mismo y lo serán los demás.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
No hay tonto para su provecho.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
A la mujer y a la guitarra, hay que templarla para usarla.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Gobierna mejor quien gobierna menos.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Invierno buen tiempo para el herrero, el panadero y el chocolatero.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
Cantando se van las penas.
Regla y compás, cuanto más, más.
Pedir más es avaricia.
Más vale la pequeña porción que llega con una bendición que la gran porción que llega con una maldición.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Noviembre y enero, tiene un tempero.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
Quien lee y escribe no pide pan.
De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
No hay que buscarle mangas al chaleco.
Se las sabe por libro