Pon tu culo en concejo; uno te dirá que es blanco, otro que es bermejo.
De lo que no veas, la mitad sólo creas.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
El que del campo viene, cenar quiere.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Vecinas porque les digo las mentiras.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
Que con su pan se lo coman.
Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
El que a burros favorece, coces merece.
En la variación consiste el gusto.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Calle el que dio y hable el que recibió.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
Costumbre mala, desterrarla.
Casa de mantener, castillo de defender.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
Los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
Empezar con buen pie.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Hay que tener los pantalones en su sitio.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Chupar y figurar es fácil de llevar.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
De pequeños principios resultan grandes fines.
Esta bien; pero podría estar mejor.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
De cuentos suele irse a chismes.
El mejor maestro de espada muere a manos del que no sabe nada.
Al desdén con el desdén.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
No es lo mismo ser cabo, que se acabo (Frase de los "abuelos" al finalizar la mili).
Hoy no se fía, mañana sí.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Las sueños, sueños son.
Todo es según el cristal con que se mira.
Cuenta errada, sea enmendada.