Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
Quien tiene renta, tenga cuenta.
Gente de navaja, poco trabaja.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Antes de criticar a alguien asegúrate de que no tengas tú la nariz tapada de tsampa.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Freno y espuela es buena escuela.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
La botica abierta y el boticario en la puerta.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Para prosperar, vender y comprar.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
No te acostumbres a lo que no dure.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
Libro cerrado no saca letrado.
Si en Marzo oyes tronar, prepara la media y el costal, y que no sea para buscar.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Ver para creer.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
La cortesía es la compañera inseparable de la virtud.
Oveja que anda, bocado halla.
Abanico calañés cuesta dos cuartos o tres.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
El amor y la fe, en las obras se ve.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.