Ante la duda, abstente.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
Ocio, ni para descansar.
Te casaste, te entera.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
Leer y no entender es como cazar y no coger.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Pan con sudor, sabe mejor.
Quien bien conoce el camino, llega sano a su destino.
El que guarda, halla.
La mujer con quien te cases no te gane en heredades.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
Lo que se da no se quita.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
La sabiduría inútil solo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.
En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
Hablar en plata blanca.
Hacer algo de cayetano.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Tienes que tener cuidado con lo que pides porque te lo pueden dar.
Hoy que puedo lo haré; que mañana, no sé si podré.
Por San Lucas, bien saben las uvas.
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
El funcionario más ducho, mejor maneja el serrucho.
Intelecto apretado discurre que rabia.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
Del que más ayudas, recibirás las puyas.
Mano lavada, salud bien guardada.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Progresa en su negocio quien ha pensado en él de antemano.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
Del ahogado, el sombrero.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Ara hondo, siembra pronto, tira basura y ríete de los libros de agricultura.