Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
A otra cosa mariposa.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
A maestro de espada, aprendiz de pistola.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
La mujer primeriza, pechos y no barriga.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Cerner, cerner, y sacar poca harina.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
Imaginación hace cuerpo de lo que es visión.
Estudia en tu juventud, disfruta en tu madurez.
El que trae , lleva.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Llevar bien puestos los calzones.
Si a tu amigo quieres conocer, hazle jugar y beber.
La ociosidad enseña muchas maldades.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
Habilidad de las mujeres, mear y llorar cuando quieren.
La confianza es algo muy bonito, pero hay que ganarsela.
Con tontos, ni a coger hongos.
Aceptar un don, requiere discreción.
Palabras de santo, uñas de gato.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Aprende de maestro y vendrás a ser diestro.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Nadie nace enseñado.
Hablen cartas y callen barbas.
Murió, y de niños APRENDIENDO.
Si orejas curiosas no hubiera, malas lenguas no existieran.
Tanto tienes, cuánto vales.
Bonitas palabras al más listo engañan.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
A barbas honradas, honras colmadas.
Difama, que algo queda.
Haber sido "toriao" en muchas plazas.
Lo que obtener no puedo, es lo que más deseo.
Cuando el alumno esté listo para aprender, un maestro aparecerá.
Hablar con lengua de plata.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
A cada cajón, su aldabón.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.