De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Bien convida, quien prestó bebe.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
Bien vestido, bien recibido.
La única riqueza no es la posesión sino el uso.
Pan con queso sabe a beso.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Habla poco, escucha más, y no errarás.
Puta y chata, con lo segundo basta.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
No compres casa sin esquina, ni mujer que no sepa cocina.
Más aburrido que mico recién cogido.
Con afán ganarás pan.
De tales devociones, tales costurones.
Sin sal, todo sabe mal.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
El que escucha consejos, llega a viejo.
Donde hay gana, hay maña.
Ruego y derecho hacen el hecho.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
El que busca, encuentra.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
No es na el bailar sino saber dar la vuelta.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Remendar y dar a putas.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
No dejar títere con cabeza.
Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades.
Es novia de cualidades, pero de pocos caudales.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Hacer el primo.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Aquel que guarda siempre tiene.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Soportar y perdonar es buena filosofía.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
En una empresa orientada a los productos estándares, uno es tan inteligente como el competidor más tonto.