Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
En el libro de la vida, lo aprendido no se olvida.
Bueno es ser lo que se quiere parecer.
La comida entra por los ojos.
Enójate pero no pegues.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Un abogado listo, te hará creer lo que nunca has visto.
Humano es el errar y divino el perdonar.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Amistad por interés hoy es y mañana no es.
La práctica hace al maestro.
El que calla, otorga.
El loco, por la pena es cuerdo.
El que hace bien a los demás se beneficia a sí mismo.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Juicios tengas, y los ganes.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
La caca, limpiarla en casa, y no sacarla a la plaza.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Es en vano dar razones cuando no las escuchan.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
El que dice la verdad, ni peca ni miente.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Bienes y males, a la cara salen.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
Cuando pienses meter el diente en seguro, toparás en duro.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
Hechos son amores y no buenas razones.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Cada gusto cuesta un susto.
Cuanto se deja de dormir, tanto se acrecienta en vivir.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Habilidad de las mujeres, mear y llorar cuando quieren.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
El que ayuda a otro, se ayuda a sí mismo.
Quien madruga ojeras tiene.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
A causa perdida, mucha palabrería.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.