Donde entra beber, sale saber.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Sin hijos y sin celos no hay desconsuelos.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
El placer es víspera del pesar.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
El ojo no lleva carga, pero sabe cuánta puede soportar la cabeza.
Hacer el bien, parecerse a Dios es.
Son fáciles todas las cosas que se hacen con voluntad.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
Más vale morir honrado que vivir deshonrado.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Sabiduría y desengaños, aumentan con los años.
El cliente siempre tiene la razón.
A cada cabeza, su seso.
A creer se va a la iglesia.
Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
A la virtud, menester hace espaldas.
El que anda en silencio, cazar espera.
Idealista de la intriga, que piensan con la barriga.
La costumbre vence a la ley.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
Más se queja quien caga en la manta que quien la lava.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
La más fiel memoria, no siempre es historia.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que tu silencio.
A persona lisonjera no le des oreja.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
El oficio quita el vicio.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Barba a barba, vergüenza se cata.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
El sueño es media vida y la otra media la comida.
Las paredes tienen oidos.
Amar sin ser amado es como limpiarse el culo sin haber cagado.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.