Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Aunque soy tosca, bien veo la mosca.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Aquí paz y en el cielo gloria.
Unos dicen lo que saben, y otros saben lo que dicen.
Ignorante y burro, todo es uno.
Refranes de viejas son sentencias.
La barriga llena da poca pena.
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Pon tu culo en concejo; uno te dirá que es blanco, otro que es bermejo.
Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
La esperanza mantiene.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Jactancia es mala del sambenito hacer gala.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
La calidad de la tela, ya una hilacha la revela.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
La vida es así, y el día es hoy.
Antes muerte que vergüenza.
Para tener paz en casa cuando llega el marido todo debe estar limpio.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
Cuando se entera el cornudo, ya lo sabe todo el mundo.
Eres lo que comes.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Por los ojos entran los antojos.
Es como la mierda del pavo que ni sabe ni huele.
El que mide el agua al charco es el que lo conoce.
Quien de verde se viste bonita se cree.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
Hay que darle el beneficio de la duda.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
No saber una jota.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
Piensa en las facilidades, pero continúa trabajando.
El no vigilar a los operarios es como dejarles nuestra bolsa abierta.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.