A todo se acostumbra uno en esta vida, menos a no comer.
Dale las gracias al que te hace justicia porque no te hace injusticia.
La ignorancia es la madre de la felicidad.
A otra cosa mariposa.
De persona palabrera, nunca te creas.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
El sabio calla, el tonto otorga.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
Daño merecido, no agravia.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
La mentira es animal de quinta vida.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
Vísteme despacio que estoy de afán.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Quien bien imagina, llámese adivina.
La ingratitud embota la virtud.
Mamar del Estado sin sentido y sin razón.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
De lo que no sabes, no hables.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
Nada creas, sino lo que veas.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
Hoy no se fía, mañana sí.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Con peso y medida, bien se sobrelleva la vida.
Lo prometido es deuda.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
El estudio y la experiencia, son los padres de la ciencia.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Ya que aprendiste a cobrar, aprende también a trabajar.
Inclinar la balanza.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
Hablar a tiempo requiere tiento.
Callando el necio, se hace discreto.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.