A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
Si tienes pan y lentejas, ¿por qué te quejas?.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
Cuando el abad está contento, lo está todo el convento.
En puerta y en puente nadie se siente.
Es como el basurero que quema por debajo.
No hay mejor maestra que la experiencia.
De lo que se come se cría. Y criadillas comía.
Cuando el gallo canta, la gente se levanta.
El que primero se levanta primero se calza.
Un día menos, una arruga más.
Quien bien ata, bien desata.
Real que guarda ciento, es buen real.
Que lo dejen hablar, y no lo ahorcan.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Solo ves el árbol y no el bosque.
Todos desnudos nacemos, aunque vestidos nos vemos.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Juez con prisa, juez que yerra.
Tamal que es de manteca en las hojas se conoce.
Según sea el paño, hazte el sayo.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
A mucho amor, mucho perdón.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
No rompas el silencio si no es para mejorarlo.
Al agradecido, más de lo pedido.
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
No caga el asno tan hondo, que no suba el husmo en somo.
Es más fácil meterse en un problema que salir de él.
El que no tiene hijos, los educa bien.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
Quien busca, halla.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
Bachiller, baila, chilla y sabe leer.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Al amigo con su vicio.
Los pesares envenenan la sangre.
No eches toda la carne al asador.
Si en verdad eres estrella, no te alumbres con tea.
De esta capa nadie se escapa.