No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
La paciencia no está entre los jovenes.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
Al que quiera celeste, que le cueste.
El hambre arroja al lobo al bosque.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
Son cáscaras del mismo palo.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Bien gobernar y no mucho bailar.
División y destrucción, hermanas gemelas son.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Corazón apasionado no sufre ser aconsejado.
El hombre está hecho para el trabajo y el ave para volar.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Iglesia, o mar, o casa real.
La vida da muchas vueltas.
El interés es más fuerte que el amor.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Aunque se necesite la espada una sola vez en la vida, es necesario llevarla consigo siempre.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
De la risa al duelo un pelo.
Con maña, caza a la mosca la araña.
Más enseña la necesidad que diez años de universidad.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
A buenos ocios, malos negocios.
Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Pan tierno, casa con empeño.
El gozo en el pozo.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
Prepárate para lo peor; lo mejor se cuidará de por sí.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
La mujer de quien un hijo ha sido comido por una bruja es quien mejor conoce los males de brujería.
Mientras un hombre no tiene la cabeza cortada, nada está completamente perdido en él.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
El que necesita, te visita.
El que busca, encuentra.
No caben dos pies en un zapato.
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.