La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
El que cree en mujer no cree en Dios.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Ningún ladron quiere ser robado.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
El dolor es antiguo
Hacerse el de la oreja mocha.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
De pies a cabeza.
Qué te crees la última chupada del Mango!
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
Al pez, una vez.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
Ni para Dios, ni para el diablo.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
Vivo, serás criticado, y muerto, olvidado.
Nadie sabe como esta el fondo de la olla solo el cucharón.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
Ni agradecido ni pagao.
Quien se va, vivo y muerto está.
Más fácil es llenar la barriga que los ojos.
Se queja más que la llorona.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Mala cuña es la de la propia madera.
Intimar con ninguno; trato con todos.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Hombre de buen trato, a todos es grato.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
Es pan comido.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
Quien quiera prosperar, que empiece por madrugar.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
La felicidad no reside en las cosas sino en el hombre
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Si no quieres decepciones, no te hagas ilusiones.