Fea con gracia, mejor que guapa.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
Donde rumian cabras, chivos nacen.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
Al estudiante, el tabaco no le falte.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
Esta de mírame y no me toques.
Quien ya muerto el burro pienso le echó, tarde acordó.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Cuando llueve y hace viento, quédate adentro.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
No le pongas tanto huevo a la harina; porque se te amarilla el pan.
A marido ausente, amigo presente.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
Todo es todo, todo es nada, nada es todo, nada es nada.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Ante la duda, la Charly.
Asno de dos, válgale Dios.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
Empleando todas sus fuerzas, hasta el ratón podría devorar al gato.
Ha de salir la corneja al soto.
Es tonto, pero se mete en casa.
Lección dormida, lección aprendida.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Cuando estamos buenos, damos consejos a los enfermos.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
La carne de burro no es transparente.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Malo el gallinero donde canta la gallina.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
Lo bueno dura poco.
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
Amistad de juerga no dura nada.
En casa del músico, todos saben cantar.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
A la pereza persigue la pobreza.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
La vida es un montón de pequeñas cosas
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.