Al que le venga el guante que se lo calce.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
La intención es lo que vale.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
El chisme agrada, pero el chismoso enfada.
Ni fraile en boda, ni perro entre ollas.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Detrás de la soga va el caldero.
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
Cuando llueve y hace sol, coge caracol.
Mala es la llaga que con vino no sana.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
El burro adelante y la carga atrás.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
Gran mal padece quien amores atiende.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
Los burros se buscan para rascarse.
Amor con casada, solo de pasada.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
Sabe tanto, que sabe a mierda.
Pájaro y flor, en abril buscan su amor.
Al mal tiempo, buena cara.
Juegos de manos son de bananos.
Putas y tuertos todos somos vueltos.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Ser lento en dar es como negar.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Convertir las lanzas y escudos en jades y telas.
Bien ama quien nunca olvida.
El amor es una extraña criatura dulce y absurda que se alimenta de fantasía y muere de saciedad
En Febrero busca la sombra el perro.
A cada cerdo le llega su San Martín.
La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Sufro y callo, por el tiempo en que me hallo.
Lo que abunda no daña.
Sal derramada, quimera armada.
Lo que es duro de ganar, es difícil de gastar.
Al estudiante, el tabaco no le falte.