Muchas manos en un plato causan arrebato.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
La ventura es paño que poco dura.
De la panza sale la danza.
Me dejó como la guayabera.
El que antes muere, antes lo entierran.
Vale más medir y "remedir", que cortar y arrepentir.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
De pequeñico se doma al mimbre.
Cuando anda la lengua, paran las manos.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
Una buena campana se siente de lejos.
Boi que remoe, nada lle doe Buey que rumia, nada le duele.
Al miedo plata; y al amor cariño.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
Presidente bueno, como abuelo en putrefacción.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
A lo que se quiere bien, se castiga.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Quien ha probado un buen pez, quiere comerlo otra vez.
El que necesita, te visita.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
Mayo templado, mucha paja y poco grano.
Un hombre puede seguir vivo después de haber perdido la vida, pero no después de haber perdido su honor.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Para salir del hoyo un buey solo no basta, se necesitan dos.
Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga.
Lo barato cuesta caro
Ojo al Cristo que es de plata.
Dios nos da nueces, pero no las casca.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Con peso y medida, bien se sobrelleva la vida.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
El pez y el cochino, la vida en agua y la muerte en vino.
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.
Si la perra es bola, es mejor para el perro.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
Más duro que sancocho de pata.