Más quiero una salchicha que cien palabras bien dichas.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
El que apura su vida, apura su muerte.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
Oye los consejos de todo el mundo, y sigue el tuyo.
Quien no sabe, no vale nada.
El que come y canta algún sentido le falta.
Más chulo que un ocho.
El que guarda, halla.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Los caballos blancos y los pendejos, se distinguen desde lejos.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
Del cuero sale la correa.
Despacio, que llevo prisa.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Las cañas se vuelven lanzas.
No me dijeron perro, pero me tiraron el hueso.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
La vida da muchas vueltas.
Barco grande, ande o no ande.
El que no agradece, al diablo se parece.
El hombre pone y la mujer dispone.
Loro viejo no da la pata.
El que escucha consejos, llega a viejo.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
El que tiene el culo alquilado, no puede sentarse en él.
Palabra de cortesano, humo vano.
Buen buey no pisa mata, y si pisa no mata.
Tal padre, tal hijo.
Sabe más que el tocino rancio.
Madre no hay más que una.
Bebe vino manchego y te pondrá como nuevo.
No hay mejor equipaje para llevar encima que la cordura y la mente clara. En tierras lejanas es más útil que el oro y saca al pobre de los apuros.
Los castellanos tienen más lengua que manos.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
El mucho joder empreña.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
Casa sin madre, río sin cauce.
Habla directamente al corazón.
Esta bien que sea el encaje; pero no tan ancho.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.