Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
Mas bonita es la belleza, con algo entre la cabeza.
El amor empieza con los ojos y termina con la costumbre
Bestia buena, se vende sin ir a la feria.
Plata en mano, culo en tierra.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Fea con gracia, mejor que guapa.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
En cuestiones del amor no hay niveles ni color.
A chica cama, échate en medio.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
El amor, de necios hace discretos.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Bebe el vino en vidrio; y si el vino es generoso, en cristal precioso.
Buey harto no es comedor.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Un clavo saca a otro clavo.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Hablar más que lora mojada.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Estás en la procesión y también quieres tocar las campanas.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Acaba tuerta, que San Bartolomé está cerca.
Las penas de amor las quita el licor
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Hacer buenas (o malas) migas.
La barriga llena da poca pena.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
De tal jarro, tal tepalcate.
Belleza y dinero, primero lo postrero.
La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
Ahora sí se monto la gata en la batea
Agua y sol, tiempo de caracol.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Jinca la yegua.
A la prima, se le arrima.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Padecer cochura por hermosura.
Las novedades son la sal de la vida.
Boca que no habla, Dios no la oye.