La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Al que no ocupa de su negocio, nunca le confiaré el mío.
Quien en ti se fía, no le engañes.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
De esta agua no beberé.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
Con las glorias se olvidan las memorias. Con los años, perdió la rucia los saltos.
Llegar y pegar es mucho acertar.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
No hay otra felicidad que la paz interior.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
Cargos son cargas, a veces muy pesadas.
Quien aprisa asa, quemado come.
El agua de Agosto quita vino y no da mosto.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Entre las gentes, hay mil gustos diferentes.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
No hay camino sin tropiezo.
Quien la haga que la pague.
Quien sube como palma baja como coco.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
El que no cae, resbala.
A quien lucha y suda la suerte le ayuda.
Poderoso caballero es don dinero.
El enamorado que no es pulido, luego es aborrecido.
Más camina un burro si va frente al pesebre.
Toma después de la sopa un buen trago, y ríete de médicos y boticarios.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
Cuenta errada, sea enmendada.
Zapato que aprieta, no me peta.
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
El pez grande se come al chico.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Come, que de lo yuyo comes.
Sol en Diciembre y nieve en Mayo, nunca buen.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
La más cauta es tenida por más casta.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
Jugar, fumar y beber, no es cosa de jovencita ni de mujer.
Si la catedral es grande, no tienes que santiguarte todo el día.
Al que come bien el pan, es pecado darle carne.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.