El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Buen oficio es no tener ninguno.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
Cada medalla tiene dos caras.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
Por el color se vende el paño.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Ojo por ojo y diente por diente.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
La fama propia depende de la ajena.
Antes de decir de otro cojo es, mírate tú los pies.
Domingo sucio, semana puerca.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
Gallina gentil, echada en Marzo y sacada en Abril.
Mírate a ti mismo y entrarás en un abismo.
Mal ojo le veo al tuerto.
La fuerza no es un remedio
El buen cirujano, corta por lo sano.
Una buena carrera es mejor que una larga espera.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
Gallo fino no extraña gallinero.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Bebido con buenos amigos, sabe bien cualquier vino.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
No te asombres por poca cosa.
El buen vino resucita al peregrino.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
La oración breve sube al cielo.
No hay mejor ciencia que paciencia y penitencia.
Tan puta es el que las da como el que las toma.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
Chatunguilla, desenvuelta y graciosilla.
Lo mejor del domingo, el sábado por la tarde.
Ni es carne, ni es pecado.
Cabeza loca, la pierde su boca.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
La flor del romero, de la abeja es curandero.
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
Hay que ver para creer.