El que su nariz acorta, su cara afea.
A chica boca, chica sopa.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
La mujer en el hogar es reina a la que hay que amar.
Las novedades son la sal de la vida.
Para cerdos, buenas son bellotas.
El sol siempre reluce.
Para el gusto se hicieron los colores.
A la mal casada, miradla a la cara.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
Alma sin amor, flor sin olor.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
No basta parecerlo, hay que serlo.
La alegría es gran medicina; pero no se vende en la botica.
La oración de los rectos en su gozo.
La mujer como la vaca, se busca por la raza.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Más vale estar pelada que amortajada.
Todos desnudos nacemos, aunque vestidos nos vemos.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
Con palabras agradables y un poco de amabilidad se puede arrastrar a un elefante de un cabello.
Cortesía de boca, mucho consigue y nada cuesta.
Tápate la cara que se te ve el culo.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Con aceite de bellota, sale pelo hasta en las botas.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
La que del baño viene, bien sabe lo que quiere.
La virtud hace nobles y el vicio innobles.
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Agua buena, sin olor, color, ni sabor, y que la vea el sol.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Acójome a Dios que vale más que vos.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Donde hay nobleza, hay largueza.
Si nuestro corazón es una rosa, vuestra boca dirá palabras perfumadas.