Daño merecido, no agravia.
Caballo cosquilloso no lo compres, aunque sea hermoso.
Cada día, su pesar y su alegría.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Ir por lana y volver trasquilado.
Un día menos, una arruga más.
No hay mujer por buena que sea, que cuando mea no se pea.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Sin penas, todas las cosas son buenas.
La mujer ha de saber, primero puta que buena mujer.
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
A otra cosa mariposa.
Ni amor sin comer, ni vestido de gala sin otro tener.
Música y flores, galas de amores.
En la aldea, no hay melón malo ni mujer fea.
El sol brilla para todos.
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
Los bellos caminos no llevan lejos.
Pobreza no es vileza.
Buena razón quita cuestión.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
Intimidades, solo en las mocedades.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Desee bien, sea bueno.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
La fantasía es la primavera del alma
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Con salud, lo hay todo; sin salud, no hay nada.
Gracias que hacen pero no la ven.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Sin virtud poco vale la salud.
La alegría intensa es cosa seria
Quien virtudes siembra, fama siega.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
El corazón es una riqueza que no se compra ni se vende, se regala
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
Quien está enamorado de las perlas se tira al mar
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
El más vistoso color, nunca anuncia lo mejor.
Tetas de mujer, tienen mucho poder.
Gente castellana, gente sana.
En tu comunidad, no luzcas tu habilidad.