Cuerpo sano, mente sana.
Fortuna te dé Dios, talento no.
Azúcar y canela, hacen a la vida buena.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
A quien espera, su bien llega.
Novia llorosa, sonriente esposa, novia sonriente, llorosa esposa.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
El cantar, alegra el trabajar.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
Las mujeres buenas no tienen ojos ni orejas.
No hay novia fea ni muerto rico.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
La verdad es de un solo color
No hay virtud y nobleza que no abata la pobreza.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
A mala suerte, envidia fuerte.
Casa ordenada, casa salvada.
Calma piojo que el peine llega.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Bonitas palabras al más listo engañan.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
A tal señor, tal honor.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
Besando al niño, a su madre le hace un cariño.
Más vale ser puta sin parecerlo que aparentarlo y no serlo.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.