El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Hacer agua los dientes.
Enero y Febrero desviajadero.
Quien bien quiere, bien obedece.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
Dos hijas y una madre, tres demonios para un padre.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
El ejercicio hace maestro al novicio.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Bien te quiero y mal te hiero.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
Conozco al viajero, por las maletas.
Más merezco; pero contigo me conformo.
No enturbies aguas que hayas de beber.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
A diente cogen la liebre.
De boca para fuera.
Para aprender, lo principal es querer.
No caga en loma, por no ver rodar el bollo.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Aquí hay gato encerrado.
De sabios es cambiar de parecer.
Más vale prevenir que curar.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Abogacía que no zorrocía.
Palabras blandas te pondrán en andas.
Mal de muchos, epidemia.
Grandotas aunque me peguen.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
De todas maneras, aguaderas.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
Ayunar para luego hartar, quita el mérito al ayunar.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
Idos y muertos, olvidados presto.
Si en verano soy cigarra, y de Septiembre a Mayo hormiga, no te apures madre mía, que ha de irme bien la vida.
Cada uno con su humo.
La experiencia no anda a prisa, ni tampoco se improvisa.
No es habilidad poca, saber nadar y guardar la ropa.
Pereza no alza cabeza.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
La envidia es una mala consejera.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
¿Qué tienen que hacer las bragas con la alcabala de las habas?.