A la cama no te irás sin saber algo más.
Yemas de Abril, pocas al barril.
Vámonos muriendo todos que están enterrando de gorra.
Ruin señor, cría ruin servidor.
Cuando el jefe manda bien, huelgan las preguntas.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
El que nace para buey, del cielo le cae la yunta.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
Reniego de plática que acaban en daca.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
Que bailen los que están en la fiesta.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Con maña, caza a la mosca la araña.
La polla que se acurruca, el gallo se la manduca.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Lo que hace el burro, pare la burra.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Más grandes las gentes, que sus dirigentes.
A malos ratos, buenos tragos.
En Octubre echa pan y cubre.
Quien boca tiene a Roma va.
Chimenea que tira poco, el humo a los ojos.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Socorro tardío, socorro baldío.
Ganar, poco vale sin guardar.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Las cosas lo que parecen.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
De baños y de cenas están las sepulturas llenas.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
No te salgas por la tangente.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Más vale buen viento que fuerza de remos.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
Desbarata hasta un balín.
A quien teme a Dios de los cielos, nada le asusta debajo de ellos.
Al roto, patadas y porotos.