En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
O te aclimatas, o te aclimueres.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Por pedir, nada se pierde.
Donde está el rey, a cien leguas.
Mano lavada, salud bien guardada.
Para una vez que se bañó, hasta el culo se le vio.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
A un traidor, dos alevosos.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
El cebo oculta el anzuelo.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Más dura será la caída.
Más chulo que un ocho.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Que llueva, que no llueva, pan se coge en Orihuela.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Le salió el tiro por la culata.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que en ella coge.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Risa liviana, cabeza vana.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
El que da, recibe.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
Te paso la pala diego
De descansar, nadie murió jamás.
Buenas y mejores, por falta de seguidores.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
El que la hace, la paga.
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
La carta, corta, clara y bien notada.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
No hay bueno que no pueda ser mejor, ni malo que no pueda ser peor.
Oir a todos, creer a pocos.
A burlas, burlas agudas.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
A buen juez, mejor pastor.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Hacer de tripas corazón.
En casa del músico, todos saben cantar.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.