Hay más refranes que panes.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Es más corto que las mangas de un chaleco.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
Hablar bien y hacer bien terminan con la misma letra; hablar bien es bueno, pero hacer bien es mejor.
La vaca, cuanto más se ordeña, más larga tiene la teta.
La rata avisada, no muerde carnada.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
Tira más pelo de coño que calabrote de marinero.
Estás más perdido que un juey bizco.
Escoger huevos en banasta, escoger la peor casta.
Buen alimento, mejor pensamiento.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
Hacer de necesidad virtud.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Agua estantía, renacuajos de día.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Todo tiene un fin.
Haz lo que debes y no lo que quieres.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
No colocar todos los huevos en la misma canasta.
Si sales a navegar, no te canse el preparar.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
El trabajo es la ley y a todos agita.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Para afilar el formón, hay que darle al mollejón.
En Abril poda el ruín; el bueno en Marzo o Febrero.
De verde claro a amarillo, va poquillo.
Qué bien canta María después de la comida.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Tierra por medio, para poner remedio.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
Brasero que calor no da, ¿para qué está?.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
Al segar ser bien pagado, dice al estercolador, su sembrado.
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
Más vale que la bolsa sienta el dolor que no el corazón.
La prisa será tardar.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
Más puede Dios solo que los diablos todos.
Más vale una imagen que cien palabras.