A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
El que vende un caballo es porque patea.
Lo que siembras cosechas.
Todos los plazos se cumplen.
Bueno y barato, no caben en un zapato.
A gana de comer, no hay mal pan.
La necesidad agudiza el ingenio.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
El uso es maestro de todo.
Más vale burro vivo que sabio muerto.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Cuando no se puede segar, se espiga.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
Con dinero baila el perro.
Tiene suficientes riquezas el que no pide prestado ni tiene que adular a nadie.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Mi secreto, en mi pecho.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
No hay curva mala pasándola despacio.
El que es demasiado pequeño, siempre tiene un orgullo muy grande.
Si no sabes a donde vas, regresa para saber de donde vienes.
Quien gasta todo lo que gana, nunca engorda la marrana.
Pájaro de la ultima cría, ni come ni pía.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
Bastante colabora quien no entorpece.
Uva moscatel, no llega al tonel.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Es ley la que quiere el rey.
La menta, el amor aumenta.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
Es más larga que la cuaresma.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
Ningún Gitano para el andar de su carreta cuando algo se cae de ésta para recogerlo.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Hijo de gata, ratones mata.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
Por dinero baila el perro, y por pan si se lo dan.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
Si sale con barbas, San Antón y si no, la Purísima Concepción.
El mejor premio es merecerlo.
De caballo overo, ni la crin ni el cuero.
Esto parece el coño de la Bernarda.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.
Primero gatea, después camina.
Quien come aprisa, come mal.