El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Para saber hablar, es preciso saber escuchar.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
Ya que aprendiste a cobrar, aprende también a trabajar.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
No muchas cosas bien aprendidas, sino pocas y bien asbids.
Antes de correr ha de aprenderse a andar.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
Aprende llorando y reirás ganando.
Lo malo sin maestro se aprende.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
Para aprender a caminar, primero hay que gatear.
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
Aprendiz de todo, oficial de nada.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
Solo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
Por la ignorancia nos equivocamos, y por las equivocaciones aprendemos.
El que anda con cojo, aprende a cojear.
Vale más saber que tener.
Por muchos pueblos y países anduvimos y, es seguro, de todos alguna cosa aprendimos.
Aprendiz que aprende mal, nunca será buen oficial.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
A mamar, todos nacen sabiendo.
Nadie nace enseñado.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
El aprendizaje es más efectivo cuando es experimental, significativo y divertido.
Aprende de maestro y vendrás a ser diestro.
A capar se aprende cortando cojones.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
En el libro de la vida, lo aprendido no se olvida.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.
Alabar y callar para medrar.
Para saber, has de leer.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Leerle a uno la cartilla.