El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Si falta la comida, torcida va la vida.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Amor no sufre ausencia.
Variedad es causa de amenidad.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
El muerto delante y la griteria atrás.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
En casa llena el loco no se apena.
Media vida es la candela; pan y vino vida entera.
Bendita sea la herramienta; que pesa, pero alimenta.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
El fanfarrón mata a un león ausente, pero se asusta de un ratón presente.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
Niño que llora, de mear se ahorra.
La verdadera amistad es inmortal.
Calvo vendrá que calvo me hará.
El ojo del amo engorda el ganado.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Nunca serás amado si solo piensas en ti mismo
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Agrada y te agradarán.
Enamorado y loco, lo uno es lo otro.
Del viejo el consejo.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
Más ata pelo de coño que maroma de barco.
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
A cabrón, cabrón y medio.
La montaña es pesada, pero una mariposa levanta a un gato en el aire.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
No hay espada contra la simpatía afectuosa
Esperar salud en muerte ajena es condena.
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
Saber uno los bueyes con que ara.
Pensé que, creí que, son amigos de Don Tonteque.
Para conservar amistad, pared en medio.
Amistad por interés hoy es y mañana no es.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
De un tigre solo se dibuja la piel, y no los huesos; de una persona solo se le conoce la cara, y no el corazón.