Ponerse la tapa en la cabeza
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
El tiempo todo lo amansa.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
Refrán de palo, refrán de fuego.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
Todos son unos, muertos y difuntos.
La ocasión asirla por el guedejón.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
La apariencia hermosa y por dentro es otra cosa.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
De mala sangre, malas morcillas.
Vase la fiesta y resta la bestia.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Barba roja, mucho viento porta.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Que curioso es el hombre, nacer no pide,vivir no sabe, morir no quiere.
Abril concluido, invierno ido.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
Hija que casas, casa que abrasa.
El perro que mucho lame, chupa sangre.
Si iniciaste el camino por voluntad propia mil ri parecen uno solo. (El ri es una unidad de medida de longitud japonesa)
Uñas de gato, y cara de beato.
Come poco y cena temprano, si quieres llegar a anciano.
Quiéreme poco pero continúa
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Fingir ruido por venir a partido.
Con aire solano, no hay toro bravo.
Casa hecha, sepultura abierta.
La vida es aquello que te va sucediendo mientras tu te empeñas en hacer otros planes.
Más vale maña que fuerza.
Berenjena, ni hincha ni llena.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
La zorra vieja en el lazo se mea.
Lo que es bueno o malo no es la acción sino la intención.
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Bestia que no es tonta, sabe quien la monta.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.