Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Bienes y males, a la cara salen.
Adorar al santo por la peana.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
Cuando un perro ladra a una sombra, mil perros más hacen de ella una realidad.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
¡Chínchate un ojo!
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
Empleando todas sus fuerzas, hasta el ratón podría devorar al gato.
Con el tiempo que pasa se conoce el corazón del hombre.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
Amor con casada, vida arriesgada.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
Despacio, que llevo prisa.
A mi, mis timbres.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
Paciencia, cachaza y mala intención.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Gran mal padece quien amores atiende.
La pisada del amo, el mejor abono.
Dichosos los ojos que te ven.
Piedra que rueda no hace montón.
Como vives, juzgas.
Cuando los de Anaya perdieron la mula, para unos desgracia para otros fortuna.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Amanecerá y veremos.
El que apura su vida, apura su muerte.
Más vale buen viento que fuerza de remos.
Cada día, su pesar y su alegría.
La conciencia es a la vez, testigo, fiscal y juez.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Con buenos modos se consigue todo
Cuando tiene cerco la luna, agua segura.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.