El sueño es hermano de la muerte.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
Alabanza propia, mentira clara.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
El avariento nunca está contento.
El diablo es puerco.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
Hombre valiente no muere de viejo.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Cinco: por el culo te la hinco.
Paciencia y barajar.
Principio quieren las cosas.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
Aurora rubia, o viento o lluvia.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Quien no ama no vive
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
Donde manda el amo se ata la burra.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
mas puto ke joakito dandole a un ornitorrinco africano en celo.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Ramal y bozal, para el animal.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
La diferencia entre los buenos y los mejores es el corazón.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
El ceremonial es el humo de la amistad
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Contigo, pan y cebolla.
En el medio está la virtud.
Quien hace bien al astroso, no pierde de ello, más piérdelo todo.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
Joven intrépido no deja memoria.
El caracol donde nace, pace.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.