Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Las acciones revelan las pasiones
Tiene más vida que un gato.
El abad canta donde yanta.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Gente castellana, gente sana.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
La sugestión obra.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Come y bebe, que la vida es breve.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Apuntar alto en tu carrera, pero permanece humilde en tu corazón.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
El mucho joder empreña.
Yo no soy mi cuerpo; soy más. Yo no soy mi habla, mis órganos, el oído, el olfato; eso no soy yo. La mente que piensa, tampoco soy yo. Si nada de eso soy, entonces , ¿quién soy?. La conciencia que permanece, eso soy.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Quien baila y canta, su pena espanta.
Amor de asno, coz y bocado.
Al asno y al mulo, la carga al, culo.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
A fuerza de varón, espada de gorrión.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Para bien morir, bien vivir.
Ligero como el ave de San Lucas.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
Hijo ajeno, candela en el seno.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
¡Qué alegre son el del bolsón!.
El corazón que ama es siempre joven.
Los pensamientos no tienen fronteras
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Si camina de noche y pica, en el corazón siente una cosita.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Viva la gallina, y viva con su pepita.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Para vos me peo y para otro me afeito.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.