Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Peces grandes no viven en charcos pequeños.
No comas más de lo que puedas digerir.
Bodas y aguas, como son guiadas.
Canta el grillo, canta la rana, lo que no se haga hoy, se hará mañana.
Vale pero millones de veces más la vida de un solo ser humano que todas las propiedades del hombre más rico de la Tierra.
La cabra siempre tira al monte.
A buenas horas, mangas verdes
Palabras melosas, siempre engañosas.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Las cerezas con rabo, y si no en el árbol.
Hay más días que longanizas.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Antes de ser un dragón, hay que sufrir como una hormiga
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
Con pan, hasta las sopas.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Ahí está la madre del cordero.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Más vale el hueso en Marzo que la carne en Mayo.
la ropa son alas.
Comida que escasea, bien se saborea.
A burlas, burlas agudas.
El diente de la cabra menos come que daña.
Murió, y de niños APRENDIENDO.
En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
Lo más tierno en este mundo, domina y vence a lo más duro.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Andar con pies de plomo.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Ni cenamos ni se muere padre.
Mal ayuna el que mal come.
Es como la gatita de Maria Ramos, que tira la piedra y esconde la mano.
Asno que entra en dehesa ajena, volverá cargado de caleña.
Son más los que mueren por comer que los que mueren de hambre.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Ande o no ande, la burra grande.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
Echéme a dormir y espulgóme el perro, no la cabeza sino el esquero.