Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Desee bien, sea bueno.
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
Erga Arga y Aragón, hacen al Ebro varón.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
De amores el primero, de lunas las de enero.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
El ama brava, es llave de su casa.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
El que muda de amo, muda de hado.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
De lo hermoso, hermoso es el otoño.
Errando errando, se va acercando.
El enamorado es el camarada del alma.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Amor y dolor son del mismo color.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
El que ama, teme.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
Una manzana roja invita piedras.
Amor de lejos, amor de pendejos.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
A gran arroyo, pasar postrero.
Agua de llena, noche de angulas.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Alegría, belleza cría.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Cuando Marzo mayea, Mayo marcea.
Aguas de Abril, vengan mil.
Aguas tempranas, buena otoñada.
En Abril, aguas mil.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Aseada aunque sea jorobada.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.