Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
Dar sale del corazón, no de las riquezas
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Barájamela más despacio.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
Adelante con los faroles.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Estoy como gallo en corral ajeno
Come con él, y guárdate de él.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
El que de mañana se levanta, en su trabajo adelanta.
Hoy te lo dice tu amiga.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
Bien urde quien bien trama.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
Lo que hoy parece, mañana perece.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
Pajar viejo, cuando se prende, malo es de apagar.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Del mal vino, buena borrachera.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
La contemplación del vicio es vicio.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
En la necesidad se conoce la amistad.
Cada uno se apaña según tiene maña.
El perro con rabia, de su amo traba.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.