Pase mayo, y pase pardo.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
Cada villa, su maravilla.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
Agrada y te agradarán.
Gran mal padece quien amores atiende.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Los amantes que se pelean, se adoran
Panza llena, quita pena.
El que asno se fue a Roma, asno se torna.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
Quien se acuesta con niños, amanece meado.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Boca de verdades, cien enemistades.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Al hombre valiente, espada corta.
De joven maromero y de viejo payaso.
Las damas al desdén , parecen bien.
Fruta juanto al camino, nunca llega a madurar.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
De la mar, el mero; y de la huerta, el puerro.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
Barba hundida, hermosura cumplida.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
Cuando el corazón es bueno todo el resto puede mejorar
No hay altanería que no amanece caída.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
El que siembra alguna virtud. coge fama.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Se goza más amando que siendo amado