Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
Salud perdida, salud gemida.
Puta en ventana, mala mañana.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
El que temprano se levanta, cualquier bulto lo espanta.
A gran salto, gran quebranto.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Más vale bueno que mucho.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
El amor es un rocío que humedece al mismo tiempo las ortigas y los lirios
El que no mira, suspira.
Amor nunca dice basta.
Agua tardera, agua maicera.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Mal es acabarse el bien.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Cuanto uno es más honrado, tanto es mayor su pecado.
Todo tiene un fin.
El muerto es del mar cuando la tierra lejos está.
Agosto, frío el rostro.
El amor lo perdona todo.
Otoño entrante, uvas abundantes.
Una respuesta amable mitiga la ira.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Bien te quiero y mal te hiero.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Cada ollero alaba su puchero.
Deja la cama al ser de día y vivirás con alegría.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
Real ahorrado, real ganado.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
A viña vieja, amo nuevo.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
El casado casa quiere.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
Buena madera, buen oficial espera.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Con afán ganarás pan.