El amor y el vino sacan al hombre de tino.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
El mal llama al mal.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
El llanto es el privilegio del hombre.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Su ladrido es peor que un mordisco
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
La virtud es tan desdeñada como la riqueza estimada.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Al erizo, Dios le hizo.
Amor con hambre, no dura.
Ir por lana y volver trasquilado.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
Olivo, oliva y aceituno, todo es uno.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
Un amigo fiel es un firme amigo, y quien lo encuentra halla un tesoro
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Quien madruga ojeras tiene.
Una buena campana se siente de lejos.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
Más vale estar pelada que amortajada.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
La pereza es la madre de todos los vicios.
A fullería, cordobesías.
Es como llevar leña para el monte.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
Codicia mala a Dios no engaña.
La Justicia y la muerte igualan a todos los vivientes.
Quien va a Castilla y deja Aragón, trae dolor de corazón.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
Adonde halló un panal, vuelve el oso a husmear.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
El que ama a una casada, puede morir de cornada.
Los celos son el gusano del amor.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
Al que Dios ha de ayudar, sábele bien hallar.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
A la puta, el hijo la saca de duda.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Nunca anochece donde se ama.